Hay varias técnicas que se pueden utilizar para probar la pureza de un polvo. Un método común es el análisis de difracción de rayos X (XRD), que puede usarse para identificar y cuantificar las diferentes fases cristalinas en un polvo. Otra técnica es la espectroscopia Raman, que puede detectar los modos de vibración únicos de diferentes moléculas y es sensible a las impurezas. Otros métodos incluyen el análisis termogravimétrico (TGA), que se puede usar para medir la pérdida de peso de una muestra a medida que se calienta y puede indicar la presencia de contaminantes que tienen diferentes estabilidades térmicas que el compuesto deseado, y el análisis elemental, que se puede usar para medir las concentraciones de diferentes elementos en una muestra e identificar impurezas.
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